La moneda mexicana revierte pérdidas diarias pero acumula su mayor retroceso mensual desde agosto de 2024.
El peso mexicano cerró el 30 de septiembre de 2026 cotizando en torno a las 18.00 unidades por dólar estadounidense, tras registrar una apreciación diaria de 0.2%. Sin embargo, la moneda nacional acumuló en septiembre una caída mensual de 5.9%, la más profunda desde agosto de 2024. Durante la jornada, la paridad cambiaria operó en un rango de 17.9471 a 18.1531 pesos por dólar.
La sesión estuvo marcada por la reacción de los inversionistas a los datos económicos de Estados Unidos. El índice dólar, que mide el desempeño del billete verde frente a una canasta de monedas, retrocedió 0.18% para ubicarse en 101.19 unidades. Entre los indicadores relevantes, en septiembre se crearon 90 mil empleos en nóminas privadas estadounidenses, mientras que el Producto Interno Bruto del segundo trimestre de 2026 creció 2.2% anualizado.
En cuanto a la inflación, el índice PCE de agosto en Estados Unidos se ubicó en 3.4% anual, por debajo del 3.7% proyectado previamente. Esta cifra fue seguida de cerca por los mercados, ya que influye en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. El Barómetro de las Tasas de la Fed asigna un 62% de probabilidad a que la Reserva Federal mantenga sin cambios sus tipos de interés en octubre de 2026, aunque persiste la especulación sobre un posible incremento en la última decisión de política monetaria del año.
Los elevados precios del petróleo continúan alimentando presiones inflacionarias y sosteniendo los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en niveles altos, lo que ha fortalecido al dólar en los mercados internacionales. Analistas señalan que la atención de los inversionistas sigue centrada en la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva por más tiempo.
A pesar de la apreciación diaria, el peso mexicano enfrenta un entorno de incertidumbre por factores externos, principalmente la evolución de la economía estadounidense y las decisiones de la Reserva Federal, así como la persistencia de precios elevados en materias primas como el petróleo.
