Un bólido de al menos un metro de diámetro ingresó a la atmósfera terrestre sobre el noroeste de Sonora durante la tarde del domingo. Este fenómeno astronómico generó un intenso destello luminoso y un fuerte estruendo que fue percibido por habitantes de distintas zonas de la región.
El cuerpo se desplazó a gran velocidad y se calentó por la fricción con la atmósfera, lo que produjo el destello visible. Al comenzar a frenarse y atravesar la barrera del sonido, generó un boom sónico que se escuchó como un fuerte trueno en un área extensa.
Posteriormente, el bólido se fragmentó a varios kilómetros de altura, posiblemente decenas de kilómetros, lo que hace poco probable que un objeto grande haya llegado completo a la superficie terrestre. Algunos fragmentos pequeños, del tamaño de piedras o grava, podrían haberse distribuido en distintas zonas del oeste de Sonora o en el Golfo de California.
Este evento forma parte de al menos ocho fenómenos similares registrados ese mismo día en Estados Unidos, Canadá y México. Expertos de los observatorios del área de Astronomía de la Universidad de Sonora indicaron que para que un cuerpo provoque daños al llegar a la superficie, tendría que ser mucho más grande, de varias decenas de metros.
El fenómeno no representó un riesgo para la comunidad y se diferencia de casos como el bólido de Chelyabinsk en Rusia en 2013, que fue un cuerpo mucho mayor que produjo daños tras su fragmentación y boom sónico.
