Situación actual del lobo mexicano
El lobo mexicano sigue en peligro debido a sus poblaciones pequeñas y genéticamente vulnerables en México y Estados Unidos. Actualmente, existen alrededor de 600 ejemplares, de los cuales aproximadamente 350 viven en libertad. En Estados Unidos hay cerca de 300 lobos mexicanos en vida libre, mientras que en México se estima que hay entre 50 y 60, incluyendo cinco ejemplares liberados recientemente en Durango, además de otros en Chihuahua y Sonora.
Proceso de revisión en Estados Unidos
El gobierno de Estados Unidos decidió avanzar hacia el retiro de la protección federal del lobo gris y del lobo gris mexicano. Se estableció un plazo de 90 días para determinar si estas poblaciones cumplen con los criterios de recuperación. De confirmarse, el secretario del Interior, Doug Burgum, podría impulsar que los estados eliminen a estos animales de sus listas de especies protegidas y revisen las normas sobre captura letal.
Recuperación y programas binacionales
El proyecto de recuperación del lobo mexicano comenzó formalmente en 1976 como un esfuerzo binacional entre México y Estados Unidos. Antes de las campañas de exterminio, México tenía alrededor de 5 mil lobos mexicanos y Estados Unidos poco más de 3 mil. Las campañas iniciaron décadas atrás y para las décadas de 1960 y 1970 quedaban muy pocos ejemplares. Para evitar la endogamia, se desarrollaron programas de cruzas controladas que aumentaron la diversidad genética.
La primera liberación en Estados Unidos fue en 1998 con 11 individuos, y en México en 2011. En los últimos 11 años, la población en vida libre ha aumentado alrededor de 12%, gracias a la eliminación de estrategias de remoción y eliminación letal para controlar conflictos con el ganado.
Desafíos y medidas complementarias
El área histórica del lobo mexicano comprende el sur de Estados Unidos y el norte de México, sin respetar fronteras políticas. El muro fronterizo representa una barrera para la movilidad de la fauna y la conectividad genética. México y Estados Unidos han trabajado en programas paralelos para apoyar a los ganaderos, mejorando prácticas productivas y promoviendo alternativas para prevenir ataques sin recurrir a la eliminación de lobos. No todas las pérdidas de ganado son causadas por depredadores; enfermedades y sequía también influyen.
La protección de la especie debe continuar junto con medidas para reducir conflictos con ganaderos, evitando la captura letal y garantizando la conservación de esta especie en peligro.
