
La tarde comenzó con la llegada al Museo de Arte de Sonora, un espacio que poco a poco comenzaba a llenarse de visitantes, artistas, estudiantes y personas. El ambiente era propio de una noche dedicada al arte: conversaciones entre los asistentes, y una expectativa creciente conforme se acercaba el momento de abrir oficialmente las exposiciones, y fue a las 7:29 de la noche que Foto Septiembre 2027 fue declarado inaugurado, dando inicio a una jornada en la que tuvimos la oportunidad de recorrer las distintas salas del museo y acercarnos a las obras que formaban parte de la programación. Entre todas ellas, una exposición terminó adquiriendo especial relevancia por la manera en que aborda temas que van mucho más allá de la fotografía y el video: COMPLEX, del artista estadounidense David Taylor.
Taylor cuenta con una trayectoria profundamente ligada al estudio del territorio, la política y especialmente, a las complejas relaciones que se construyen alrededor de la frontera entre México y Estados Unidos. Su formación incluye un BFA por Tufts University y la School of the Museum of Fine Arts, así como una maestría en Bellas Artes por la University of Oregon. A lo largo de su carrera ha desarrollado proyectos que han sido exhibidos internacionalmente y que le han valido reconocimientos como una Guggenheim Fellowship en 2008. También ha publicado los libros Working the Line y Monuments: 276 Views of the United States – Mexico Border. Su trabajo forma parte de colecciones permanentes de instituciones importantes y ha sido publicado en medios como The Guardian, The New York Times, The New Yorker, Politico y The Los Angeles Times. Actualmente, además de su actividad artística, se desempeña como vicedecano de asuntos del profesorado y profesor de arte, con especialización en fotografía, video e imagen en la Universidad de Arizona.
Después de recorrer las demás salas y conocer las diferentes propuestas que formaban parte de la inauguración, llegamos finalmente a COMPLEX, donde la experiencia adquirió un carácter distinto, pues las imágenes de Taylor invitaban a observar y cuestionar aquello que normalmente puede pasar desapercibido cuando hablamos de la frontera. Frente a sus trabajos, tuvimos la oportunidad de conversar directamente con él y conocer de primera mano algunos de los pensamientos que se encuentran detrás de su producción, ahí Taylor habló con franqueza sobre su relación con las redes sociales y explicó que mantiene una postura cada vez más escéptica hacia ellas, particularmente porque considera que las personas más vulnerables han terminado convirtiéndose en una mercancía para las corporaciones. Señaló que tiene un perfil de Facebook, un sitio web y una cuenta de Instagram que prácticamente no utiliza, precisamente por esa desconfianza, pues para él, las redes sociales incluso han contribuido a que dejemos de pensar y cuestionar, en una especie de sistema en el que todos terminamos participando. Por ello, insistió en la necesidad de hablar, rendir cuentas ante los sectores más vulnerables y buscar información real, destacando la importancia de recurrir a medios y proyectos periodísticos que considere confiables.

Esa preocupación por la realidad y por quienes viven en circunstancias más difíciles también apareció cuando Taylor habló de su relación con la frontera, para el artista, los problemas que ocurren en esa región no pueden reducirse a una sola perspectiva, reconoce que los cárteles, la trata de personas y el fentanilo representan problemas reales, pero al mismo tiempo considera necesario cuestionar la manera en que esos fenómenos son utilizados políticamente. Su postura parte de entender la frontera no únicamente como una división geográfica, sino como una construcción que afecta directamente a las personas que viven en ella. También habló sobre quienes se ven obligados a abandonar sus comunidades en busca de refugio y rechazó la idea de que todas las personas migrantes deban ser consideradas criminales o parte de una invasión, y desde su perspectiva, la mayoría de quienes emprenden ese camino simplemente intenta mejorar sus circunstancias y encontrar una vida más segura. Esa convicción también forma parte de la manera en que entiende su responsabilidad como artista, hablar de aquello que considera importante, incluso cuando hacerlo pueda resultar incómodo o generar cuestionamientos.
Taylor tampoco ocultó su preocupación ante la posibilidad de que su trabajo pueda ser silenciado, pero dejó claro que no piensa renunciar a la posición que ha construido a través de sus proyectos, para él, la importancia de su trabajo no se determina exclusivamente por la opinión de las instituciones, sino por la manera en que puede dialogar con las personas que viven directamente las realidades que documenta. Mencionó especialmente a comunidades fronterizas como Matamoros y a personas vinculadas con estos territorios, así como a quienes trabajan en las maquiladoras y experimentan de primera mano los procesos de transformación de la región. Uno de los momentos más significativos de la conversación fue cuando Taylor habló sobre lo que representa presentar esta exposición en Hermosillo. Para él, la muestra tiene un significado profundamente personal porque también funciona como un homenaje a Javier Ramírez Limón, originario de Hermosillo, cuya memoria permanece vinculada a este proyecto, recordó la relación de Javier con Mariel Miranda artista que también presento su exposición El viento o el polvo, tal vez. Quien anteriormente fue su estudiante y que ahora es su colega, y a sus investigaciones relacionadas con las maquiladoras y empresas como SpaceX, Meta y Tesla, y explicó que conocer el trabajo de ella fue una de las razones por las que decidió invitarla a estudiar con él en la Universidad de Arizona. Ahora, compartir una exposición con ella y con sus propios alumnos representa, desde su perspectiva, la continuidad de una enseñanza que atraviesa generaciones, y por eso describió la presentación en Hermosillo como un sueño cumplido, pues la ciudad adquiere así un significado especial, no solamente por ser el escenario de la exposición, sino porque representa el vínculo con una comunidad que puede encontrarse con ese legado a través del arte.

Al hablar sobre el futuro, Taylor también expresó su deseo de continuar presentando su trabajo en México y recordó que anteriormente ha tenido exposiciones en el país, mencionando ciudades como Guadalajara, Colima y Puerto Vallarta, y, a pesar de no saber con certeza dónde será su próxima muestra, aseguró que le encantaría regresar y continuar compartiendo sus proyectos con el público mexicano.
COMPLEX plantea una mirada crítica sobre lugares y situaciones que muchas veces se observan desde lejos, pero que para Taylor representan realidades humanas concretas, su trabajo no intenta ofrecer respuestas sencillas, más bien obliga a observar y cuestionar las estructuras políticas, económicas y sociales que existen detrás de aquello que vemos. La visita al Museo de Arte de Sonora terminó siendo una oportunidad de conocer a un artista cuya trayectoria demuestra que la fotografía, el video y el arte pueden convertirse en herramientas para documentar, cuestionar y generar conversación, y al final del recorrido, entendí que el trabajo de Taylor es un trabajo muy noble, porque detrás de cada imagen existe una intención de mirar de frente a quienes viven esas realidades, preservar sus historias y abrir un espacio para hablar de ellas con honestidad.
Foto Septiembre 2027 – Crónica
La tarde comenzó con la llegada al Museo de Arte de Sonora, un espacio que poco a poco comenzaba a llenarse de visitantes, artistas, estudiantes y personas. El ambiente era propio de una noche dedicada al arte: conversaciones entre los asistentes, y una expectativa creciente conforme se acercaba el momento de abrir oficialmente las exposiciones, y fue a las 7:29 de la noche que Foto Septiembre 2027 fue declarado inaugurado, dando inicio a una jornada en la que tuvimos la oportunidad de recorrer las distintas salas del museo y acercarnos a las obras que formaban parte de la programación. Entre todas ellas, una exposición terminó adquiriendo especial relevancia por la manera en que aborda temas que van mucho más allá de la fotografía y el video: COMPLEX, del artista estadounidense David Taylor.
Taylor cuenta con una trayectoria profundamente ligada al estudio del territorio, la política y especialmente, a las complejas relaciones que se construyen alrededor de la frontera entre México y Estados Unidos. Su formación incluye un BFA por Tufts University y la School of the Museum of Fine Arts, así como una maestría en Bellas Artes por la University of Oregon. A lo largo de su carrera ha desarrollado proyectos que han sido exhibidos internacionalmente y que le han valido reconocimientos como una Guggenheim Fellowship en 2008. También ha publicado los libros Working the Line y Monuments: 276 Views of the United States – Mexico Border. Su trabajo forma parte de colecciones permanentes de instituciones importantes y ha sido publicado en medios como The Guardian, The New York Times, The New Yorker, Politico y The Los Angeles Times. Actualmente, además de su actividad artística, se desempeña como vicedecano de asuntos del profesorado y profesor de arte, con especialización en fotografía, video e imagen en la Universidad de Arizona.
Después de recorrer las demás salas y conocer las diferentes propuestas que formaban parte de la inauguración, llegamos finalmente a COMPLEX, donde la experiencia adquirió un carácter distinto, pues las imágenes de Taylor invitaban a observar y cuestionar aquello que normalmente puede pasar desapercibido cuando hablamos de la frontera. Frente a sus trabajos, tuvimos la oportunidad de conversar directamente con él y conocer de primera mano algunos de los pensamientos que se encuentran detrás de su producción, ahí Taylor habló con franqueza sobre su relación con las redes sociales y explicó que mantiene una postura cada vez más escéptica hacia ellas, particularmente porque considera que las personas más vulnerables han terminado convirtiéndose en una mercancía para las corporaciones. Señaló que tiene un perfil de Facebook, un sitio web y una cuenta de Instagram que prácticamente no utiliza, precisamente por esa desconfianza, pues para él, las redes sociales incluso han contribuido a que dejemos de pensar y cuestionar, en una especie de sistema en el que todos terminamos participando. Por ello, insistió en la necesidad de hablar, rendir cuentas ante los sectores más vulnerables y buscar información real, destacando la importancia de recurrir a medios y proyectos periodísticos que considere confiables.
Esa preocupación por la realidad y por quienes viven en circunstancias más difíciles también apareció cuando Taylor habló de su relación con la frontera, para el artista, los problemas que ocurren en esa región no pueden reducirse a una sola perspectiva, reconoce que los cárteles, la trata de personas y el fentanilo representan problemas reales, pero al mismo tiempo considera necesario cuestionar la manera en que esos fenómenos son utilizados políticamente. Su postura parte de entender la frontera no únicamente como una división geográfica, sino como una construcción que afecta directamente a las personas que viven en ella. También habló sobre quienes se ven obligados a abandonar sus comunidades en busca de refugio y rechazó la idea de que todas las personas migrantes deban ser consideradas criminales o parte de una invasión, y desde su perspectiva, la mayoría de quienes emprenden ese camino simplemente intenta mejorar sus circunstancias y encontrar una vida más segura. Esa convicción también forma parte de la manera en que entiende su responsabilidad como artista, hablar de aquello que considera importante, incluso cuando hacerlo pueda resultar incómodo o generar cuestionamientos.
Taylor tampoco ocultó su preocupación ante la posibilidad de que su trabajo pueda ser silenciado, pero dejó claro que no piensa renunciar a la posición que ha construido a través de sus proyectos, para él, la importancia de su trabajo no se determina exclusivamente por la opinión de las instituciones, sino por la manera en que puede dialogar con las personas que viven directamente las realidades que documenta. Mencionó especialmente a comunidades fronterizas como Matamoros y a personas vinculadas con estos territorios, así como a quienes trabajan en las maquiladoras y experimentan de primera mano los procesos de transformación de la región. Uno de los momentos más significativos de la conversación fue cuando Taylor habló sobre lo que representa presentar esta exposición en Hermosillo. Para él, la muestra tiene un significado profundamente personal porque también funciona como un homenaje a Javier Ramírez Limón, originario de Hermosillo, cuya memoria permanece vinculada a este proyecto, recordó la relación de Javier con Mariel Miranda artista que también presento su exposición El viento o el polvo, tal vez. Quien anteriormente fue su estudiante y que ahora es su colega, y a sus investigaciones relacionadas con las maquiladoras y empresas como SpaceX, Meta y Tesla, y explicó que conocer el trabajo de ella fue una de las razones por las que decidió invitarla a estudiar con él en la Universidad de Arizona. Ahora, compartir una exposición con ella y con sus propios alumnos representa, desde su perspectiva, la continuidad de una enseñanza que atraviesa generaciones, y por eso describió la presentación en Hermosillo como un sueño cumplido, pues la ciudad adquiere así un significado especial, no solamente por ser el escenario de la exposición, sino porque representa el vínculo con una comunidad que puede encontrarse con ese legado a través del arte.
Al hablar sobre el futuro, Taylor también expresó su deseo de continuar presentando su trabajo en México y recordó que anteriormente ha tenido exposiciones en el país, mencionando ciudades como Guadalajara, Colima y Puerto Vallarta, y, a pesar de no saber con certeza dónde será su próxima muestra, aseguró que le encantaría regresar y continuar compartiendo sus proyectos con el público mexicano.
COMPLEX plantea una mirada crítica sobre lugares y situaciones que muchas veces se observan desde lejos, pero que para Taylor representan realidades humanas concretas, su trabajo no intenta ofrecer respuestas sencillas, más bien obliga a observar y cuestionar las estructuras políticas, económicas y sociales que existen detrás de aquello que vemos. La visita al Museo de Arte de Sonora terminó siendo una oportunidad de conocer a un artista cuya trayectoria demuestra que la fotografía, el video y el arte pueden convertirse en herramientas para documentar, cuestionar y generar conversación, y al final del recorrido, entendí que el trabajo de Taylor es un trabajo muy noble, porque detrás de cada imagen existe una intención de mirar de frente a quienes viven esas realidades, preservar sus historias y abrir un espacio para hablar de ellas con honestidad.

