El sistema de salud pública en México atraviesa una crisis que ha llevado a un colapso en la atención estatal. Esta situación obliga a los ciudadanos a recurrir cada vez más al sector privado para recibir servicios médicos.
El gasto de bolsillo en salud representa el 39.4% del gasto total, cifra que posiciona a México como el segundo país con mayor gasto directo entre las naciones de la OCDE. Más del 45% de los usuarios que acuden a consultorios privados cuentan con afiliación activa al IMSS o ISSSTE.
El presupuesto familiar destinado a salud se distribuye en 65% para medicamentos, 22% para consultas de primer contacto y 13% para diagnóstico. Los hospitales privados reportaron un récord histórico de 2.3 millones de egresos, mientras que las clínicas pequeñas de ocho camas cierran por falta de competitividad. En contraste, los complejos de 40 camas amplían su infraestructura.
Se identifican gastos catastróficos cuando una familia destina más del 30% o 40% de su ingreso disponible a la salud. El gasto empobrecedor ocurre cuando una emergencia médica empuja a un hogar por debajo de la línea de pobreza extrema.
Las farmacias de cadena con consultorio integrado cobran entre 350 y 600 pesos por los fármacos. En Sonora, el exgobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera señaló el abandono del mantenimiento gubernamental y el envejecimiento acelerado de la infraestructura. También criticó el programa de subsidio de 5 mil paneles solares para Sonora y propuso transparentar la inversión en la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco, con el fin de beneficiar a más de 900 mil sonorenses en pobreza.
Beltrones Rivera hizo un llamado a los partidos de oposición para actuar con profesionalismo y construir un frente sólido para las próximas elecciones estatales.
