La relación entre alimentos y cáncer es un tema central en la salud pública. La dieta actual es una de las principales promotoras para el desarrollo del cáncer y otras enfermedades severas.
Alimentos que promueven el cáncer
Algunos alimentos actúan como abono para los tumores. Entre ellos se encuentran la comida rápida, precocinada, refrescos azucarados, carne roja, carnes procesadas, alimentos fritos, pizza y productos con harina refinada. Además, ciertos aditivos alimentarios como E-230, E-231, E-232, E-239, E-249, E-250, E-251, E-252 y E-284 están relacionados con potenciales efectos cancerígenos.
Los nitritos presentes en embutidos y otros productos pueden convertirse en nitrosaminas cancerígenas en el estómago. También, alimentos preparados a la parrilla y fritos generan sustancias cancerígenas como benzopirenos y acrilamidas.
El consumo excesivo de sal incrementa el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Se estima que el 14% de los casos de cáncer de estómago podrían evitarse limitando el consumo de alimentos salados.
Alimentos protectores
Una alimentación basada en alimentos frescos, preferentemente ecológicos, con predominancia de hortalizas, verduras verdes, frutas, frutos secos, semillas, algas, champiñones, legumbres y cereales integrales es protectora.
Los fitoquímicos, sustancias presentes en frutas y vegetales, actúan como agentes anticáncer sin efectos secundarios. Ejemplos incluyen quercetina, licopeno, ácido elágico, resveratrol, carotenos, sulforafano, indol-3-carbinol, catequinas y terpenos. En laboratorio, estos compuestos pueden destruir células tumorales, aunque no se ha establecido la dosis óptima para humanos.
Los antioxidantes protegen las células de la oxidación causada por la humedad y los rayos solares. Se recomienda sustituir el azúcar por endulzantes naturales como la estevia para mejorar la salud.
Conclusión
La dieta tiene un papel fundamental en la prevención y desarrollo del cáncer. Evitar alimentos procesados y ricos en aditivos potencialmente cancerígenos, así como optar por una alimentación basada en productos frescos y ricos en fitoquímicos, contribuye a reducir riesgos asociados con esta enfermedad.
