Rupturas políticas en México: historia y continuidad en el gobierno de Morena
Las rupturas políticas entre presidentes entrantes y salientes han sido recurrentes en México desde la Revolución Mexicana y continúan en la actualidad con el gobierno de Morena.
Antecedentes históricos
En 1920, Álvaro Obregón integró su gabinete y enfrentó la decisión de su sucesión entre Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta. La reelección inmediata estaba prohibida por la legislación revolucionaria. Al no ser elegido, De la Huerta rompió con Obregón y encabezó una rebelión militar. Calles fue elegido sucesor y, tras la oposición de legisladores callistas a reformas para la reelección de Obregón en 1928, este fue asesinado poco después de ser electo presidente.
Posteriormente, Calles pronunció un discurso sobre la necesidad de un país de instituciones y no de caudillos. Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se destituyó a callistas del gabinete y se promovió la desaparición de poderes en estados gobernados por ellos. En 1936, Calles fue obligado a exiliarse en San Diego, California, y nunca volvió a tener contacto con Cárdenas.
Entre 1940 y 1964 no hubo enfrentamientos entre presidentes entrante y saliente. Sin embargo, en décadas posteriores surgieron tensiones políticas. Gustavo Díaz Ordaz se arrepintió de elegir a Luis Echeverría como candidato presidencial, y Echeverría respondió con críticas y depuraciones en su gabinete. José López Portillo cortó la red presidencial que Echeverría tenía en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo. Carlos Salinas y Ernesto Zedillo se enfrentaron por la interpretación del modelo económico y el encarcelamiento de Raúl Salinas, acusado del crimen del diputado José Francisco Ruiz Massieu en 1994.
En gobiernos panistas no hubo enfrentamientos mayores entre presidentes, aunque el panismo se molestó con Vicente Fox por relegarlo y bloquear la candidatura de Felipe Calderón.
Situación actual en Morena
Desde que Morena llegó al poder en 2018, las rupturas políticas persisten. El presidente saliente vetó candidaturas y nombró integrantes del gabinete entrante, incluyendo a su hijo Andrés Manuel López Beltrán. La presidenta Sheinbaum desarmó la maquinaria heredada y enfrentó tres fracasos electorales en Veracruz, Durango y Coahuila. Se retiraron visas a funcionarios destacados, incluida la gobernadora de Baja California.
Además, hubo escándalos relacionados con huachicol fiscal y el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López, ligado al grupo delincuencial La Barredora. Fracasó la reforma electoral ante la rebelión de aliados del Partido Verde y del Trabajo. Personajes opositores a reformas contra el nepotismo se manifestaron en varios estados.
Se abandonó la estrategia de “abrazos, no balazos” para combatir la delincuencia y se tensó la relación con Estados Unidos, incluyendo el retiro de visa al hijo del expresidente López Beltrán. El regreso por un día de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa generó condenas dentro de Morena y complicó su futuro político.
La próxima elección de 2027 en Morena se perfila como un momento de confrontación entre pasado y presente, manteniendo la tradición de rupturas políticas en México.
