Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa y general en retiro, salió de prisión en Nueva York tras tres meses detenido.
Se entregó el 11 de mayo de 2026 a autoridades estadounidenses por cargos relacionados con colaboración con el Cártel de Sinaloa. Permaneció en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn hasta el 11 de agosto, fecha en que fue liberado según registros oficiales del Buró Federal de Prisiones.
La audiencia de seguimiento de su caso, prevista para el 4 de agosto, fue pospuesta de forma indefinida por la jueza Katherine Polk Failla. Esta decisión se dio en el marco de una negociación entre las partes involucradas.
Se presume que Mérida Sánchez continúa bajo custodia federal y se prepara para integrarse al programa de testigos colaboradores del gobierno de Estados Unidos. Su defensa está a cargo de la abogada Sarah Rebecca Krissoff, exfiscal federal con experiencia en acuerdos de culpabilidad.
Gerardo Mérida es el segundo exfuncionario que se entrega tras Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración de Sinaloa, quien también negocia su incorporación como testigo protegido y no ha sido ingresado a ningún centro penitenciario.
Ambos forman parte de una acusación presentada por fiscales estadounidenses contra diez exfuncionarios de Sinaloa, incluyendo al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. La acusación se deriva de una megaacusación desde 2023 contra el Cártel de Sinaloa y la facción de Los Chapitos por tráfico de fentanilo.
Situaciones similares enfrentan Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos menores de El Chapo, quienes están bajo resguardo en un sitio confidencial mientras colaboran con autoridades.
