Estudiantes de la Universidad de Sonora campus Hermosillo protestaron el 14 de agosto de 2026 contra los nuevos lineamientos que regulan la venta ambulante y los bazares dentro del campus.
Los manifestantes expresaron su rechazo mediante carteles, argumentando que las disposiciones no fueron comunicadas de manera adecuada y podrían afectar económicamente a jóvenes emprendedores.
La universidad comenzó a retirar a estudiantes que vendían productos sin contar con el permiso correspondiente. Para obtenerlo, se solicitan requisitos como carta de antecedentes no penales, Registro Estatal de Contribuyentes y ser alumno regular con un promedio de 95 o superior.
El programa de regulación fue aprobado desde 2025, pero los estudiantes señalan que no fueron informados oportunamente sobre sus alcances.
Más del 60% de la comunidad universitaria consultada consideró que las nuevas disposiciones eran rumores, y más de la mitad reconoció que podrían afectar a compañeros, familiares y amigos que dependen de estas actividades para solventar sus gastos.
Además, se establecen requisitos sanitarios para la venta de alimentos y una cuota cuyo monto no ha sido informado a los estudiantes.
El documento no especifica claramente quiénes serían considerados terceros ni en qué circunstancias podría prohibirse una actividad comercial.
Los estudiantes realizaron la manifestación para solicitar respuestas a las autoridades universitarias y continuar buscando diálogo para conocer los alcances de los lineamientos y solicitar una revisión de su aplicación.
El movimiento estudiantil es independiente de los consejos y agrupaciones estudiantiles LUX, CESA y Adeus, aunque estas han mostrado disposición para respaldar las inquietudes de los emprendedores.
Los estudiantes no buscan impedir la regulación, sino participar en la construcción de reglas claras, accesibles y compatibles con las necesidades económicas y académicas.
Durante una rueda de prensa convocada por la universidad para abordar el tema, los estudiantes no fueron permitidos ingresar.
Los bazares representan una alternativa para estudiantes foráneos con horarios académicos complicados para acceder a empleos convencionales, y algunos estudiantes dependen de estas ventas para continuar sus estudios.
