La producción de granos básicos en México enfrenta una crisis marcada por una disminución significativa en los últimos años. En 2025, la producción conjunta de maíz, sorgo, trigo, arroz palay, frijol y soya fue de 31.02 millones de toneladas, 5.9% menos que en 2024 y 16.2% inferior a la de 2023.
Entre 2018 y 2026, la producción total cayó 13%, la superficie cosechada disminuyó 11.4% y el rendimiento retrocedió 1.8%. En un solo año, se dejaron de sembrar cerca de 180 mil hectáreas de trigo, con una contracción del 35% en su producción.
Impacto en Sonora
En el Valle del Mayo, Sonora, el rendimiento promedio de trigo fue de 4.1 toneladas por hectárea, comparado con 6.5 toneladas históricas. Las pérdidas para los productores del sur de Sonora se estiman entre 7 mil y 10 mil pesos por hectárea. En el Distrito de Riego Yaqui, la producción de maíz cayó de 14 a 9 toneladas por hectárea.
Factores y apoyos
La sequía y la falta de rentabilidad son los principales factores que afectan la producción. Los programas gubernamentales como el programa de fertilizantes, Sembrando Vida y precios de garantía tienen coberturas limitadas y no atienden integralmente a todos los productores. El apoyo para maíz se concentra en Alimentación para el Bienestar, mientras que el trigo panificable es el único tipo de trigo que recibe respaldo, dejando fuera al trigo cristalino, sorgo y regiones como Sonora.
Además, los estados productores fuera del Bajío y Sinaloa no reciben apoyos suficientes. Los productores mexicanos compiten en desventaja frente a los estadounidenses, que cuentan con mejores programas de apoyo.
Importaciones y producción nacional
México es el segundo importador agroalimentario más grande del mundo, después de China, y el mayor importador de maíz. Según la FAO, México debería producir entre 70% y 75% de sus granos básicos, pero actualmente produce alrededor de 42%.
Recomendaciones
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) recomienda una estrategia integral que incluya mejor tecnología, semillas, tecnificación del riego, financiamiento competitivo, seguros agrícolas, coberturas de precios, asistencia técnica y certidumbre comercial para revertir la crisis y mejorar la rentabilidad del campo mexicano.
