En el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Estados Unidos ha solicitado a México implementar aranceles similares a los que aplica Washington sobre el acero y aluminio provenientes de China. Esta petición busca fortalecer una barrera comercial conjunta en la región norteamericana para proteger la industria siderúrgica local.
Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que Estados Unidos pretende que México adopte un esquema arancelario parecido al establecido bajo la Sección 232, que actualmente impone gravámenes elevados a productos siderúrgicos chinos y de otros países fuera de Norteamérica. La intención es mantener un trato preferencial para el acero fabricado en Estados Unidos, México y Canadá, limitando la entrada de productos chinos que se consideran una competencia desleal.
Aunque la propuesta representa un cambio significativo para México, el país estaría dispuesto a analizarla como parte de las conversaciones para alcanzar un acuerdo más amplio en la revisión del T-MEC. Los detalles sobre los productos afectados y las tasas específicas aún están en discusión, con la expectativa de cerrar un acuerdo marco antes de que finalice el año.
Las negociaciones recientes incluyeron una tercera ronda de reuniones bilaterales en la Ciudad de México entre el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y el secretario de Economía mexicano Marcelo Ebrard. Entre los temas tratados se encuentran el comercio de acero y aluminio, la industria automotriz, la seguridad económica, las reglas laborales y el sector agrícola.
Ambos gobiernos han expresado la necesidad de evitar que países externos al tratado se beneficien sin asumir compromisos, una práctica conocida como “free-riding”. Como parte de las negociaciones, México habría ofrecido reducir significativamente sus compras de acero procedente de China.
Actualmente, Estados Unidos aplica un arancel del 50% sobre el acero y aluminio básicos importados de China y otros países bajo la Sección 232, además de un impuesto del 25% a productos derivados y tasas menores para ciertos equipos. En contraste, México maneja un sistema variable, con aranceles de hasta 25% para acero importado de países sin tratados comerciales, además de cuotas antidumping en algunos casos.
Este año, México aprobó nuevos aranceles para aproximadamente 1,500 productos de países sin acuerdos comerciales, principalmente de China, en un movimiento que busca alinear su política comercial con las preocupaciones estadounidenses sobre la presencia china en la región.
La industria siderúrgica de Estados Unidos ha presionado para que México y Canadá adopten restricciones similares, incluyendo la aplicación de aranceles equivalentes a los de la Sección 232 y la regla “melted and poured”, que exige que el acero sea producido desde la fundición en Norteamérica para recibir beneficios comerciales.
Además, los productores estadounidenses buscan aumentar del 70% al 85% la proporción de acero norteamericano que deben usar los fabricantes de automóviles, ampliar las reglas laborales para productos intensivos en acero y limitar inversiones de economías consideradas “no de mercado”, como China.
La propuesta estadounidense pone al acero y la relación comercial con China como uno de los temas centrales en la revisión del T-MEC. De concretarse un acuerdo, México podría ajustar su política arancelaria para reforzar la cadena industrial regional y reducir la dependencia de proveedores asiáticos.
