Las autoridades de Estados Unidos confirmaron que el brote de diarrea explosiva que se había reportado está bajo control y no representa un riesgo mayor para la población.
El seguimiento epidemiológico y las medidas implementadas permitieron contener la propagación del padecimiento, aseguraron fuentes oficiales.
Las autoridades mantienen vigilancia para evitar nuevos casos y recomiendan a la población mantener prácticas básicas de higiene para prevenir enfermedades gastrointestinales.
