El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ordenó la suspensión temporal de la mayoría de los controles vehiculares durante operativos migratorios, luego de dos incidentes mortales en la última semana.
La medida afecta a los agentes de la división de Operaciones de Detención y Deportación (ERO), quienes deberán emplear métodos alternativos mientras reciben capacitación adicional en tácticas de intervención vehicular.
Esta suspensión no aplica en operativos conjuntos con otras agencias de seguridad ni en casos con órdenes judiciales contra personas con antecedentes criminales.
Los hechos que motivaron la decisión ocurrieron en Maine y Texas, donde murieron dos migrantes durante intentos de detención en vehículos. En Biddeford, Maine, Joan Sebastian Guerrero, un colombiano de 26 años sin autorización migratoria, falleció tras un disparo de un agente que intentaba detener un vehículo relacionado con otro objetivo.
Seis días antes, en Houston, Texas, Lorenzo Salgado Araujo, mexicano con más de 30 años en Estados Unidos, murió luego de que agentes intentaran detener una camioneta cuyo conductor supuestamente coincidía con una descripción. Según autoridades, Salgado Araujo ignoró órdenes y presuntamente intentó arrollar a un agente, quien disparó en defensa propia.
Ambos casos generaron críticas por la falta de cámaras corporales en los agentes involucrados. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) explicó que la ausencia se debe a problemas de financiamiento y cierres gubernamentales, aunque aseguró que más de la mitad de sus oficinas ya cuentan con estos dispositivos y planean equipar al resto en 60 días.
La suspensión representa un cambio significativo en la estrategia migratoria de ICE, que había utilizado frecuentemente controles vehiculares para localizar y detener a personas con posibles violaciones migratorias.
