Irán aseguró que el estrecho de Ormuz continúa cerrado, en respuesta a declaraciones recientes de Estados Unidos sobre la situación en esta estratégica vía marítima.
La tensión en la región se mantiene alta debido a la importancia del estrecho para el tránsito de petróleo y comercio internacional. Las autoridades iraníes reiteraron su control sobre el paso y rechazaron las presiones de Estados Unidos para reabrirlo.
Este anuncio se produce en un contexto de creciente confrontación diplomática y militar entre ambas naciones, que afecta la estabilidad en el Golfo Pérsico y tiene repercusiones globales en los mercados energéticos.
