Los constantes apagones en Sonora, como los registrados recientemente en la zona sur de Hermosillo, responden a deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura eléctrica, no a falta de energía disponible, según expertos.
Durante el pasado fin de semana, miles de hogares y comercios en Hermosillo sufrieron cortes de electricidad que duraron hasta 16 horas, afectando principalmente a sectores vulnerables que tuvieron que buscar refugio en albergues municipales para evitar el calor extremo.
Luis Carlos Peralta, presidente del Consejo Nacional de Clústeres Energéticos (CONACEN), calificó esta situación como una emergencia que requiere atención inmediata por parte del Gobierno de México. Explicó que las fallas se deben al sobrecalentamiento de equipos eléctricos, como transformadores y cableado, que operan bajo una infraestructura que no recibe el mantenimiento adecuado.
El aumento en la demanda eléctrica durante el verano, por el uso intensivo de sistemas de enfriamiento, genera una sobrecarga que afecta equipos ya debilitados, provocando interrupciones frecuentes en el suministro.
Peralta destacó que, aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha incrementado su inversión en Sonora, los recursos destinados a mantenimiento preventivo y correctivo no son suficientes ni constantes. Por ejemplo, la subestación “Rolando García Urrea” en la colonia Altares ha registrado fallas recientes, pero en los últimos años no ha recibido asignaciones presupuestales para mantenimiento.
El especialista señaló que por ley todos los activos de la CFE deben contar con programas y presupuestos de mantenimiento, lo que no siempre se cumple, y cuestionó la posible desviación de fondos hacia proyectos no prioritarios.
En contraste, datos del Centro Nacional de Control de Energía (SENASE) indican que Sonora genera entre un 30% y 40% más energía de la que consume, enviando el excedente a estados vecinos como Chihuahua y Sinaloa. Esto confirma que la capacidad de generación no es el problema principal.
El verdadero desafío está en fortalecer los “eslabones débiles” de la red eléctrica, como líneas de transmisión, redes de distribución y transformadores, para evitar que la infraestructura insuficiente siga provocando apagones que afectan a la población y la economía local.
