La inauguración del Mundial 2026 en México expuso ante el mundo los retos estructurales que enfrenta el país, especialmente en materia de seguridad, corrupción y estabilidad institucional, factores que impactan la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.
Durante el evento, diversas marchas evidenciaron la preocupación social por la inseguridad pública. Destaca la protesta de Las Madres Buscadoras, quienes reclaman por sus familiares desaparecidos; México registra más de 134,000 personas en esta situación, la cifra más alta a nivel mundial.
Además, transportistas y campesinos manifestaron su descontento por la inseguridad en las carreteras, donde diariamente se reportan entre 21 y 40 asaltos, principalmente en Estado de México, Puebla y Guanajuato. Estos delitos generan pérdidas superiores a 7,000 millones de pesos al año y aumentan los costos operativos para las empresas.
La corrupción también fue un tema central durante las protestas. México ocupa el lugar 141 en percepción de corrupción según Transparencia Internacional. Recientes investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos vinculan a funcionarios públicos de Sinaloa con el crimen organizado, mientras que en Tabasco se descubrió que el jefe de seguridad estatal lideraba un grupo criminal.
Estos factores reflejan la falta de estabilidad legal e institucional que limita el desarrollo económico y la inversión en el país, justo cuando México se encuentra en el centro de atención internacional por el Mundial de futbol.
