Durante la inauguración del Mundial 2026, México mostró al mundo no sólo su pasión por el futbol, sino también los retos estructurales que enfrenta en seguridad, corrupción e institucionalidad, factores que impactan la confianza de inversionistas.
El torneo, que se celebra por tercera vez en México, reúne a 48 selecciones que disputarán 104 partidos. Sin embargo, la atención internacional también se centra en las protestas y problemáticas sociales que evidencian la falta de estabilidad en el país.
Entre las manifestaciones destacaron las de Las Madres Buscadoras, quienes reclaman por sus familiares desaparecidos. México registra más de 134,000 personas desaparecidas, cifra que supera la capacidad del Estadio Azteca y refleja un grave problema de seguridad pública.
Asimismo, transportistas y campesinos protestaron por la inseguridad en las carreteras, donde se reportan entre 21 y 40 asaltos diarios, principalmente en el Estado de México, Puebla y Guanajuato. Estos delitos generan pérdidas superiores a 7,000 millones de pesos al año, elevando los costos logísticos y de seguros para las empresas.
La corrupción también fue un tema central en las protestas. México ocupa el lugar 141 en percepción de corrupción según Transparencia Internacional. Recientes investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos han vinculado a funcionarios de Sinaloa con el crimen organizado, además de casos como el del jefe de seguridad de Tabasco, señalado como líder de un grupo delictivo.
Estas problemáticas reflejan los desafíos que enfrenta México para ofrecer un ambiente seguro y estable que favorezca la inversión y el desarrollo económico, especialmente en un evento internacional de gran magnitud.
